La crisis financiera internacional trasladada a España ha provocado la DEVALUACIÓN del valor del trabajo. Ya que no podían “devaluar” la moneda, han devaluado el trabajo. De este modo, alcanzado ya en 2016 el PIB previo a la crisis, el “peso” del coste laboral ha disminuido y los márgenes empresariales mejorado con respecto a la situación previa. No se han reducido otros costes como los dividendos comprometidos, los costes de instalación ya que España es cara en ellos, los salarios extra-convenio o las grandes cifras de los Directivos.