Este final de año se está caracterizando por la lucha en diferentes sectores contra la perdida de poder adquisitivo. Nuestro bolsillos sufren subidas del IPC desconocidas hace décadas. Sin duda, son debidas al agotamiento de las materias primas, los problemas causados, en la cadena de suministros, por los años de pandemia y la guerra de Ucrania. Nada tiene que ver esa subida con el alza de los salarios como pasaba hace 40 o 50 años, pero las medidas de contención propuestas por las entidades financieras parecen ser las mismas que entonces. Muchas empresas han visto crecer sus beneficios por esta situación pero, ni siquiera en esos casos, están dispuestas a acordar aumentos salariales. La patronal pretende aumentar, aún más, sus ganancias, a costa de los ingresos de la clase trabajadora, en los nuevos convenios colectivos que se están negociando. En todos los sectores CGT se ve abocada al conflicto y las movilizaciones ante este atropello, mientras los sindicatos del régimen llegan a acuerdos lesivos para los y las trabajadoras.
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