Afrontar los retos de cada jornada laboral suele impedir que tengamos cada cual, la perspectiva suficiente sobre a dónde vamos y cómo vamos. Pensar que no importa lo colectivo porque lo personal lo tenemos “controlado” es ilusorio, es irreal.
Los Sindicatos tenemos la obligación de aportar esa perspectiva necesaria para que cada persona se sitúe, cuestión básica para cualquier tipo de respuesta colectiva.