Según datos del Banco de España, el año 2019 terminó con el cierre de 1.004 sucursales en sus últimos cuatro meses, la cifra más alta desde 2013. El sector bancario español, compuesto por bancos tradicionales, antiguas cajas de ahorro y cooperativas de crédito, contaba con 23.851 sucursales a finales de año, un 47 % menos que en 2008. Estos cierres se deben a la creciente transformación digital, al coste de explotación de la sucursal y a la focalización de los clientes en los canales móviles: hoy en día exigen más autonomía que nunca. Los riesgos de estos cierres son que algunas áreas ya no serán atendidas por los bancos, que podrían experimentar una pérdida de cuotas de mercado.