Una vez más, BBVA ha tenido la oportunidad de poner a su plantilla por encima del negocio, y una vez más, ha dejado escapar esa oportunidad.
Nos referimos a la actuación de la entidad durante la reciente alerta roja meteorológica, calificada como de «riesgo extraordinario» en zonas de la provincia de Cádiz y Andalucía. Resulta especialmente grave que, siendo la empresa plenamente conocedora de dicha alerta, las medidas adoptadas para proteger la integridad física de la plantilla fueran insuficientes, tardías y reactivas.