Nos llama poderosamente la atención, el énfasis que pone el banco en cada una de sus últimas comunicaciones audiovisuales que nos publica en la Intranet, terminando los vídeos con la frase repetida una y otra vez, “Confiad en vuestro banco”.
Para CGT, esta frase es lapidaria. Un interlocutor que pide al receptor del mensaje “confianza”, lo hace porque sospecha, intuye o presume que el segundo desconfía del primero o lo que es lo mismo, que no tiene la ansiada confianza, en él. Alguien desconfía de otro porque quien demanda “confianza” no ha sabido generarla ni transmitirla.