Una terrible pandemia asola nuestra entidad, no es un hongo ni un virus, es una infección, una plaga, una epidemia de sinrazón y codicia que amenaza con infectar hasta el último rincón de esta centenaria casa y pudrirla hasta los cimientos.
La tarjeta de incentivos es nuestro pangolín, ese agente infeccioso que se cuela en las cabezas de Territoriales y DANes y les hace dirigir toda la presión comercial en oficinas hacia lo que les genere un mayor beneficio personal a corto plazo, una política comercial que está arrasando con la credibilidad e imagen de CaixaBank y poniendo mensualmente el trabajo de cientos de trabajadores en riesgo.