Así lo refleja una encuesta realizada por EY a un total de 250 directivos de banca de trece países.
Los años de plomo de la crisis ya quedaron atrás, pero los bancos seguirán apretándose el cinturón para mejorar sus cuentas de resultados. Recurrirán a la reducción de costes por dos razones: porque es complicado generar ingresos con los tipos de interés en el cero por ciento en plena guerra de precios del crédito, y porque la imparable digitalización de los procesos se extiende como una mancha de aceite.